El blog de expresión de las alumnas de la Escuela Popular de Personas Adultas del Pueblo de Vallecas
viernes, 17 de noviembre de 2017
De "El Quijote" por Lucía Sopeña
Un mundo mejor, de Lucía Sopeña
Pensando, de Lucía Sopeña
sábado, 2 de abril de 2016
Nuestros viajes...
Mi viaje
a Roma
Hace ya más
de 30 años mi marido llegó a casa muy contento y me dijo: “ Toñi, nos ha tocado
un viaje a Roma”. Yo me alegré mucho pero tenía una niña de dos años (y otros
dos mayores) y el viaje era para dos personas. Pero mi hermana me dijo que ella
podía quedarse con los niños y no perdiese esa oportunidad.
Nos fuimos
en el avión y al llegar allí nos recogió un autocar que nos llevó al hotel, el
guía hablaba italiano pero se le entendía bien… Nos pusimos cómodos y salimos a
comer, espaguetis, ¡claro!
Paseamos la
ciudad a tope en los tres días que estuvimos, visitando a pie todo lo que
siempre soñamos conocer, como el Vaticano. No parábamos de pasear. Callejeamos
y fuimos a las zonas comerciales a ver la moda.
Nos
apuntamos a un viaje a Nápoles, fuimos en una furgoneta que no tenía cristales
pero el conductor corría como si llevase un Ferrari. Cuando llegamos allí nos
dejaron una plaza con naranjos. Hicimos una excursión por el mar hasta una
cueva que se visitaba en barcaza.
También
visitamos la fábrica de Murano, qué preciosidades en vidrio que vimos.
Esta
experiencia fue muy muy bonita, a los dos nos encantó. Allí fuimos felices.
Toñi Peral
Mi Semana
Santa en Sevilla
Ya ni
recuerdo cuándo fue, pero lo recuerdo con mucho cariño.
Mi marido me
preguntó si quería ir a Sevilla a pasar la Semana Santa y me volví loca de
contenta. Salimos un miércoles en autocar, cenamos ya en Sevilla unos
pescaditos riquísimos con manzanilla. De allí fuimos a Chipiona donde dormimos,
el Jueves Santo volvimos a Sevilla, visitamos los patios, la Plaza de España,
vimos las procesiones. Eran las cuatro de la mañana o las seis cuando regresé
con los zapatos en la mano de lo cansada que estaba. Sevilla en conjunto y el
ambiente me encantaron. Nos reímos muchísimo con un niño que le dijo a su
abuela que no podía comer más porque se había comido un bocadillo como las
sandalias de un costalero.
El Viernes
Santo nos fuimos a Cádiz, subimos en un barco grandísimo, con salones… un
crucero. Vimos la ciudad y de comer: cochinillo, rabo de toro, pinchos y, de
beber, ni te cuento. Bailamos toda la noche en el hotel.
El sábado
fuimos a Chipiona, allí comimos pescaito con manzanilla fresquita, paseamos por
la playa.
El domingo
fuimos a Córdoba y allí paseamos la ciudad, los baños, la mezquita, museos… y
por la tarde salimos hacia Madrid de vuelta y llegué encantada.
Lo que más
me marcó fue ver levantar los pasos en la procesión y visitar un tablao
flamenco.
María Romera
Mi
excursión a Lanzarote
Salió un
viaje de la Comunidad de Madrid y decidimos apuntarnos, fuimos en avión y el
alojamiento era tipo complejo residencial con una piscina en el centro y
jardines, para cenar nos acercábamos al hotel.
Visitamos la
casa de César Manrique que era antigua pero preciosa y los jardines de cactus
que te hacen sentirte en otro mundo. Por no decir los camellos y el Timanfaya
donde vimos como salía un fogonazo del suelo porque es un volcán.
Estuvimos en
una casa que tenía un pozo en que asaban las cosas con el calor que desprendía
el suelo, muy curioso.
Aproveché
para comprar colonias, jabones y aloe en Arrecife. Bajamos a la playa pero no
nos atrevimos a bañarnos.
Todas las
casas eran blancas, el suelo muy negro y solo tienen una carretera. Me encantó.
Carmen Martínez
sábado, 23 de enero de 2016
Cuando me casé…
Esto me pasó
hace 50 años. Me acaba de casar y me puse a preparar la comida. Decidí hacer
canelones aunque era mi primera vez… Se me olvidó rehogar la carne y puse la
carne cruda con lo que salieron terribles.
Como éramos
felices y recientitos, nos los comimos sin rechistar, éramos novatos y
estábamos enamorados. A ninguno nos gustaron, estaban malísimos, pero ¡no
dijimos ni mú!.
Nunca lo
hemos hablado mi marido y yo aunque yo soy perfectamente consciente de lo que
pasó.
Hoy lo
recuerdo y me río sin parar. Hoy hago unos canelones entretenidos y de rechupete.

Luisa Avilés
Quílez nació en Torrubia del Campo, Cuenca, con 9 años se vino a vivir a una
finca en el Km. 14 de la N-3 “La Fortuna” se llamaba, desapareció con el AVE.
Cuando se casó vino a vivir y a hacer canelones a Villa de Vallecas, pero desde
antes venía a comprar al distrito (al Mercado del Puente) en los Coches de
Arganda, caminando 2 kilómetros.
Lleva 30
años en la Escuela, veterana y casi fundadora de nuestra Escuela, disfruta a
tope de sus ratos de convivencia, las compis y el profesorado; siempre.
21/I/2016
21/I/2016
Se nos quemó el fogón
Era un mes
de abril y yo no estaba en casa…
Una vecina
me llamó para decirme que fuese corriendo a casa, intenté ir pero una flojera
que no me dejaba tenerme de pie me lo impedía, me puse a llorar cuando mi hijo
me dijo que estaban los bomberos y la policía allí, todos los vecinos en el
portal y la calle cortada.
La casa
parecía una cueva, todo negro negro…
Los bomberos
y los vecinos fueron muy cariñosos conmigo y eso me hizo todo mucho menos
desagradable.
Una vez
apagado el incendio (que fue provocado por un cortocircuito) y nos dejaron
entrar, se me cayó el alma a los pies, todo estaba ahumado y para tirar.
La cocina la
arreglamos enseguida y lo que se pudo se recuperó, pero ahora la vida sigue.
Todo acaba teniendo solución y hoy me alegro de que nos pasase estando
durmiendo…
María de
Pilar Salcedo Zarzalejos, nació en Carabaña (donde las aguas medicinales) y
vino a Palomeras a vivir en las casas bajas con 8 años de edad.
Cuando se casó se vino al casco tras casarse en San Pablo y lleva 4 años en nuestra Escuela porque cuidando en el parque a los nietos, otra abuela se la recomendó y fue una maravillosa decisión venirse a aprender y compartir.
21/I/2016
Cuando se casó se vino al casco tras casarse en San Pablo y lleva 4 años en nuestra Escuela porque cuidando en el parque a los nietos, otra abuela se la recomendó y fue una maravillosa decisión venirse a aprender y compartir.
21/I/2016
La Sala de Fiestas
Hace muchos
años fuimos a una sala de fiestas, mis amigas y yo, éramos solteras por
entonces. Una de ellas conoció a un chico.
Cuando
salíamos de la sala, ese chico nos dijo que nos acercaba, que tenía un 600.
Como vivía
en el Barrio de Salamanca y otra de mis amigas en El Paseo de la Habana, otra
en Estrecho…nos venía muy bien que nos acercasen, así que le dijimos que sí.
Cuando
llegamos a su vehículo, ¡resultó ser un autocar! Lo bien que lo pasamos y las
risas que nos echamos.
Eran otros
tiempos...
María Rosa
Pena Mandianes, nació en Ourense y vino a Madrid en el año 1964 a buscarse la
vida, que la trajo a Vallecas cuando comenzó una vida en común con su actual
marido. Últimamente (vino el el 89 a vivir aquí) se siente muy feliz aquí.
Lleva en la
Escuela desde 1999 y está encantada.
21/I/2016
21/I/2016
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