lunes, 16 de marzo de 2026

Excursión a Guadamur y Polán

 Como siempre que salimos de excursión, la gente espera charlatana y con ilusión la llegada del autobús. En esta ocasión nos dirigimos a Guadamur y Polán, dos localidades próximas a Toledo, dispuestos a explorar sus tesoros.



Nuestra primera parada Guadamur. Allí tuvimos tiempo libre que cada cual aprovechó a su gusto: unos en un buen desayuno, otros en visitar su bonita iglesia de Santa María Magdalena del siglo XVI, y otros en comprar buen pan y dulces en la tahona o simplemente pasear.

A las once nos recogieron de la oficina de turismo para comenzar las visitas. Como éramos muchos nos dividieron en dos grupos. Visitamos: el Centro de interpretación del tesoro de Guarrazar, donde conocimos, narrado de una forma muy amena y divertida, la historia de su descubrimiento y admiramos las magnificas reproducciones del tesoro encontrado.  

En el Museo de costumbres y artes populares vinos objetos antiguos, unos conocidos y otros no tanto, maravillosamente expuestos en el interior de una antigua ermita.

En el Museo de muñecas, con centenares de ejemplares expuestos, muchas nos dedicamos a buscar con ansia la muñeca de nuestra niñez, con la consiguiente alegría cuando la encontrabas o con la decepción de no verla, aunque es posible que estuviera escondida entre tantas. Otros le dieron una vuelta más rápida y esperaron pacientes a que las ilusionadas mujeres terminaran la exploración.

La ermita de Nuestra Señora de la Natividad, un magnífico ejemplo de la arquitectura mudéjar del siglo XIII, se encuentra en perfecto estado de conservación y se decora al estilo de las iglesias visigóticas, coronas votivas incluidas. Nos gustó mucho. 

No pudimos visitar el castillo ya que está en manos privadas, pero si pudimos verlo exteriormente y conocer su historia, arquitectura y algunas leyendas de fantasmas. 

La comida, en el restaurante Fogón y Salero, estuvo amenizada por las canciones, que entre plato y plato, nos dedicó su dueño Juan, con esa voz de tenor que tiene, creando ambiente para que algún espontáneo nos deleitará con sus habilidades. Todo ello sirvió para apaciguar los ánimos de algunos del grupo, que no estaban de acuerdo ni con la calidad de la comida, ni con la lentitud del servicio, aunque hay que decir que el ambiente fue ameno, y muy divertido. 


Después de comer fuimos a Polán. Allí visitamos el Museo etnográfico de Siberia y Asia Central, muy bien explicado y guiado por su fundadora, Carmen. Nos sorprendió mucho la vida conectada con la tierra que llevan esos pueblos, además de ver objetos traídos por Carmen de sus múltiples viajes y exploraciones por el basto territorio. 



Durante el regreso, el autobús era un continuo resonar de retazos de conversaciones sobre la excursión y lo bien que lo hemos pasado.

Como siempre que salimos volvimos felices y satisfechos del día que hemos pasado todos juntos.



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